EL PODER DEL RECONOCIMIENTO

Mc 6:1 Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y lo seguían sus discípulos. 2 Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndolo, se admiraban y preguntaban:

–¿De dónde saca este estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? 3 ¿No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas?

Y se escandalizaban de él.

(DHH) Mc 6:3 ¿No es este el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no viven sus hermanas también aquí, entre nosotros?

Y no quisieron hacerle caso.

Mc 6: 4 Pero Jesús les dijo:

–No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, entre sus parientes y en su casa.

5 No pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos poniendo sobre ellos las manos. 6 Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos.

EL PODER DEL RECONOCIMIENTO REVELA AL CRISTO (AL UNGIDO)

MIENTRAS QUE EL PODER DEL DESCONOCIMIENTO OCULTA AL CRISTO

EL PODER DEL RECONOCIMIENTO LIBERA EL PODER EN EL CRISTO

Mt 9:27 Cuando salió Jesús, lo siguieron dos ciegos, diciéndole a gritos:

–¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!

28 Al llegar a la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó:

–¿Creéis que puedo hacer esto?

Ellos dijeron:

–Sí, Señor.

29 Entonces les tocó los ojos, diciendo:

–Conforme a vuestra fe os sea hecho.

30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Jesús les encargó rigurosamente, diciendo:

–Mirad que nadie lo sepa.

31 Pero cuando salieron, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.

EL PODER DEL RECONOCIMIENTO REVELA AL PADRE

Jn 14:9 Jesús le dijo:

–¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre;¿cómo, pues, dices tú: “Muéstranos el Padre”?

EL PODER DEL RECONOCIMIENTO DA VISION A LOS ESTIMADOS

Mc. 10: 46 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él, sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo, el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino, mendigando.

(gr. Timáios, “altamente estimado”;

47 Al oir que era Jesús nazareno, comenzó a gritar:

–¡Jesús, Hijo de David, y ten misericordia de mí!

48 Y muchos lo reprendían para que callara, pero él clamaba mucho más:

–¡Hijo de David, ten misericordia de mí!

49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarlo; y llamaron al ciego, diciéndole:

–Ten confianza; levántate, te llama.

50 Él entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. 51 Jesús le preguntó:

–¿Qué quieres que te haga?

El ciego le dijo:

–Maestro, que recobre la vista.

52 Jesús le dijo:

–Vete, tu fe te ha salvado.

Al instante recobró la vista, y seguía a Jesús por el camino.

EL PODER DEL RECONOCIMIENTO REVELA AL CRISTO (AL UNGIDO)

. Ap 22,16
»Yo, Jesús, he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana».

Pr. Pablo A. Márquez


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